TRANSTORNO OBSESIVO COMPULSIVO

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Trastorno Obsesivo-Compulsivo

 

Década del Cerebro

¿QUE ES OCD?

¿CUAN COMUN ES EL OCD?

CARACTERISTICAS CLAVES DE OCD

¿QUE CAUSA EL OCD?

¿TENGO OCD?

TRATAMIENTO DE OCD: PROGRESO A TRAVES DE LA INVESTIGACION

COMO OBTENER AYUDA PARA OCD

QUE PUEDE HACER LA FAMILIA PARA AYUDAR

 

¿QUE ES OCD?

El trastorno obsesivo-compulsivo (OCD) [siglas corresponden el nombre en inglés], uno de los trastornos de ansiedad, es una condición que es potencialmente debilitante y que puede perdurar a través de la vida de una persona. El individuo que padece de OCD se vuelve atrapado en un esquema de pensamientos y conductas repetitivas que carecen de sentido y que son angustiantes, pero que son muy difíciles de vencer. OCD ocurre dentro de una gama de leve a severo, pero si es severo y no se trata, puede destruir la capacidad de una persona para funcionar en el trabajo, la escuela, o hasta en la casa.

 

Los historiales en este panfleto son típicos para aquellos que padecen del trastorno obsesivo-compulsivo -- un trastorno que puede ser tratado efectivamente. Sin embargo, estos personajes no son reales.

(Estos historiales serán entremezclados en el folleto, cada uno en una página, con una foto relevante y una declaración corta escrita en primera persona.)

Isabel es inteligente, pero no está aprobando su clase de biología a primera hora porque llega tarde o falta a la clase. Se despierta a las cinco de la mañana con la esperanza de llegar a tiempo a la escuela. Usa las siguientes tres horas tomándose una ducha larga y luego cambiándose de ropa repetidamente hasta que le "sienta bien." Finalmente, ella guarda y vuelve a guardar sus libros hasta que estén perfectamente bien, abre la puerta, y se prepara para bajar las escaleras. Pasa por un ritual de hacer una pausa en cada escalón por un intervalo específico. A pesar de que reconoce que sus pensamientos y conducta carecen de sentido, se siente forzada a completar sus rituales. Una vez que los ha completado, se precipita locamente hacia la escuela y llega cuando la primera clase ha casi terminado.
El embarazo de Meredith fue un período de expectación julibosa. Si sintió algunos momentos de duda acerca de cuidar un bebé pequeño, éstos se pasaron rápidamente. Ella y su esposo orgullosamente trajieron un bebé varón, bello y perfecto, del hospital a la casa. Meredith bañó al bebé y le dio de comer, lo consoló cuando estaba inquieto y llego a ser una madre joven y competente. Entonces empezaron los pensamientos obsesivos; ella temía que iba a lastimar a su hijo. Una y otra vez se imaginaba que estaba acuchillando a su bebé. Se ocupaba de sus tareas en la casa y trataba de pensar en otras cosas, pero el pensamiento angustiante perduraba. Se volvió aterrada de usar los cuchillos de cocina o sus tijeras de coser. Ella sabía que no quería lastimar a su hijo. ¿Por qué entonces tenía estos pensamientos angustiantes y ajenos?
Durante su último año universitario, Juan se dio cuenta de que le estaba tomando cada vez más tiempo para prepararse para sus clases, pero trabajó intensamente y se recibió dentro del primer diez por ciento de su clase con un título en contaduría. Aceptó un trabajo con una contaduría prestigiosa en su ciudad natal y empezó a trabajar con muchas visiones aspirantes del futuro. A las pocas semanas, la firma empezó a tener dudas acerca de Juan. Cuando se le daba trabajo que debería llevar dos o tres horas, él revisaba y volvía a revisar los números, verificando y volviendo a verificar. Una tarea le llevaba una semana o más. El sabía que le estaba llevando demasiado tiempo para completar una tarea, pero se sintió forzado a revisar continuamente. Cuando se cumplió su intervalo de prueba, la compañía lo despidió.

¿CUAN COMUN ES EL OCD?

Por muchos años, los profesionales de salud mental pensaron que el OCD era una enfermedad no muy común porque sólo una pequeña minoría de sus pacientes tenían esta condición. El trastorno frecuentemente no era reconocido porque aquellos que padecían de OCD no buscaban tratamiento para así poder ocultar sus manías y pensamientos repetitivos. Esto llevó a subestimar el número de personas con la enfermedad. Sin embargo, una encuesta hecha a principios de los años ochenta por el Instituto Nacional de Salud Mental (NIMH) -- la agencia federal que apoya investigaciones a nivel nacional sobre el cerebro, enfermedades mentales, y salud mental -- proporcionó nuevos conocimientos acerca del predominio de OCD. La encuesta de NIMH mostró que OCD afecta más del 2 por ciento de la población, lo cual significa que OCD es más común que enfermedades mentales severas, tales como esquizofrenia, trastorno bipolar, o trastorno de pánico. OCD afecta personas de todos los grupos étnicos. Hombres y mujeres son afectados por igual. Se estimó en 1990 que los costos sociales y económicos de OCD son de $8,4 billones (DuPont et al., 1994).
A pesar de que los síntomas de OCD típicamente empiezan en la adolescencia o en la edad adulta temprana, investigaciones recientes muestran que algunos niños desarrollan la enfermedad a edades más tempranas, aún durante los años preescolares. Los estudios indican que al menos una tercera parte de los casos de OCD en adultos empezó durante la niñez. El padecimiento de OCD durante las etapas tempranas del desarrollo de un niño puede causar problemas severos para el niño. Es importante que el niño reciba evaluación y tratamiento por un médico informado para evitar que el niño no pierda oportunidades importantes a causa de este trastorno.

CARACTERISTICAS CLAVES DE OCD

Obsesiones

Estas son ideas o impulsos no deseados que surgen repetidamente en la mente de la persona con OCD. Temores persistentes que pueda ocurrirle mal a uno o a un ser querido, una preocupación sin razón de contaminarse, o una necesidad excesiva de hacer cosas correctamente o perfectamente son comunes. Una y otra vez el individuo siente un pensamiento inquietante, tal como "Mis manos deben estar contaminadas -- me las debo lavar" ; "Puedo haber dejado el gas prendido" ; o "Voy a causarle daño a mi hijo". Estos pensamientos son intrusos y desagradables y producen un alto nivel de ansiedad. A veces las obsesiones son de naturaleza violenta o sexual o están relacionadas a enfermedad.

Compulsiones

Muchas personas con OCD recurren a conductas repetitivas llamadas compulsiones a raíz de sus obsesiones. Las más comunes de éstas son lavando y verificando. Otras conductas compulsivas incluyen contar (muchas veces a la vez de desempeñar otra acción compulsiva tal como lavarse las manos), repetir, guardar, y arreglar objetos infinitamente de manera que estén en alineamiento preciso los unos con los otros. Problemas mentales, tales como repetir frases mentalmente, hacer listas, o verificar también son comunes. Estas conductas son destinadas a defender a la persona con OCD o a otros contra daño. Algunas personas con OCD tienen rituales regimentados mientras que otros tienen rituales que son complejos y cambiantes. Desempeñar rituales puede darle a la persona con OCD algún alivio de ansiedad, pero sólo es temporario.

Percepción

Personas con OCD tienen algún grado de percepción acerca de la falta de sentido de sus obsesiones. A menudo, especialmente cuando no están teniendo una obsesión, pueden reconocer que sus obsesiones y compulsiones no son realistas. Otras veces pueden estar inseguros acerca de sus temores o creer profundamente en su validez.

Resistencia

Muchas personas con OCD luchan para desterrar sus pensamientos no deseados y compulsivos y para evitar entrar en conductas compulsivas. Muchos pueden mantener sus síntomas obsesivos-compulsivos bajo control durante las horas de trabajo y escuela. Pero la resistencia puede debilitarse con el pasar de los meses o años y, cuando esto ocurre, el OCD puede volverse tan severo que los rituales que llevan tiempo pueden tomar posesión de la vida de los enfermos, lo cual impide que continúen desempeñando actividades fuera del hogar.

Vergüenza y secreto

Los que padecen de OCD muchas veces tratan de ocultar su trastorno en vez de conseguir ayuda. Muchas veces logran ocultar sus síntomas obsesivos-compulsivos de sus amigos o colegas. Una consecuencia desafortunada de este secreto es que personas con OCD por lo general no reciben ayuda profesional hasta años después del comienzo de su enfermedad. Llegado a ese punto, pueden haber aprendido a manejar sus vidas -- y la vida de sus familiares -- en torno a estos rituales.

Síntomas duraderos

OCD tiende a perdurar por años, incluso por décadas. Los síntomas pueden volverse menos severos de tanto en tanto, y pueden haber intervalos largos cuando los síntomas son leves, pero para la mayoría de los individuos con OCD, los síntomas son crónicos.

¿QUE CAUSA EL OCD?

La antigua creencia que OCD era el resultado de experiencias personales ha sido debilitada ante la evidencia creciente de que el factor biológico es un colaborador primario al trastorno. El hecho de que pacientes con OCD responden bien a medicamentos específicos que afectan el neurotransmisor serotonina sugiere que el trastorno tiene una base neurológica. Por esa razón, OCD ya no es atribuido sólo a actitudes que un paciente puede haber aprendido durante la niñez -- por ejemplo, un énfasis inusitado en la limpieza, o una creencia de que ciertos pensamientos son peligrosos o inaceptables. En vez, la búsqueda de causas ahora esté enfocada en la interacción de factores neurobiol¢gicos e influencias ambientales, así como procesos cognitivos.
A veces OCD está acompañado con depresión, problemas de comer, abuso de droga, trastorno de personalidad, trastorno de déficit de atención, u otros de los trastornos de ansiedad. Trastornos coexistentes pueden hacer que el OCD sea más difícil de diagnosticar así como de tratar.
Los investigadores apoyados por NIMH han usado un mecanismo conocido como escansionador de tomografía de emisión de positrones (PET) [siglas corresponden el nombre en inglés: "positron emission topography scanner"] para estudiar los cerebros de pacientes con OCD de manera de poder identificar factores biol¢gicos que pueden ser importantes en el comienzo o en la pertinacia del OCD. Varios grupos de investigadores han obtenido resultados de las exploraciones PET que sugieren que los pacientes con OCD tienen esquemas de actividad cerebral que difieren de los de personas sin enfermedad mental o con alguna otra enfermedad mental. Los estudios de formación de imágenes cerebrales de OCD que muestran actividad neuroquímica anormal en regiones conocidas por su función en ciertos trastornos neurológicos sugieren que estas áreas pueden ser fundamentales en los orígenes de OCD. También hay evidencia de que tratamiento con medicación o terapia conductista puede producir cambios en el cerebro que coinciden con una mejoría clínica.

(Eploraciones PET: Normales y de OCD)

La actividad cerebral en el cerebro de una persona con OCD (derecha) y el cerebro de una persona sin OCD (izquierda). En OCD, hay un aumento de actividad en una región del cerebro llamada la corteza frontal cerebral.
FUENTE: Lewis Baxter, UCLA Center for Health Sciences, Los Angeles, CA.
Estudios preliminares recientes usando formación de im genes de resonancia magnética (magnetic resonance imaging - MRI) mostraron que los casos con trastorno obsesivo-compulsivo tenían significativamente menos materia blanca que los casos normales de control, lo cual sugiere una anormalidad cerebral ampliamente distribuida en OCD. El entendimiento acerca del significado de este descubrimiento será explorado en mayor profundidad con estudios neuropsicológicos y estudios de formación de imágenes neurológicos (Jenike et al., 1996).
Los síntomas de OCD se ven en conjunto con algunos otros trastornos neurológicos. Hay un aumento en la tasa de OCD en personas con el síndrome de Tourette, una enfermedad caracterizada por movimientos y vocalizaciones involuntarios. Los investigadores actualmente están estudiando la hipótesis de que existe una relación genética entre OCD y trastornos de tic.
Otras enfermedades que pueden estar ligadas a OCD son tricotilomanía (el deseo repetido de arrancarse las pestañas, cejas, pelo del cuero cabelludo, o de otras partes del cuerpo), trastorno dismórfico de cuerpo (preocupación excesiva con defectos de apariencia imaginarios o exagerados) e hipocondriasis (el temor de tener una enfermedad grave a pesar de evaluaciones médicas y resultados tranquilizadores). Los estudios genéticos de OCD y otras condiciones relacionadas pueden capacitar a científicos para concretar la base molecular de estos trastornos.
Otras teorías de las causas de OCD están enfocadas en la interacción entre conducta y el medio ambiente y en creencias y actitudes, y también en cómo se procesa información. Estas teorías acerca de conducta y cognición no son incompatibles con explicaciones biológicas.

¿TENGO OCD?

Una persona con OCD tiene conductas obsesivas y compulsivas que son lo suficientemente extremas como para interferir con la vida diaria. No se deben confundir personas con OCD con un grupo mucho más grande de individuos que a veces son llamados "compulsivos" porque tienen un nivel alto de desempeño y son perfeccionistas y muy organizados en su trabajo y aún en sus actividades de recreo. Este tipo de "compulsividad" muchas veces sirve un propósito valioso al contribuir al autoestima de la persona y su éxito en el trabajo. En este respecto, difiere de las obsesiones y rituales destructivas de la persona con OCD.

TRATAMIENTO DE OCD; PROGRESO A TRAVES DE LA INVESTIGACION

Las investigaciones clínicas y experimentos que se llevan a cabo con animales respaldadas por NIMH y otras organizaciones científicas han provisto información que ha llevado a tratamientos tanto farmacológicos como conductistas que pueden beneficiar a la persona con OCD. Un paciente puede beneficiar significativamente de terapia conductista mientras que otro puede beneficiar de la farmacoterapia. Algunos otros pueden usar tanto medicación como terapia conductista. Otros pueden empezar con medicación para ganar control sobre sus síntomas y entonces continuar con terapia conductista. Cuál terapia usar debe ser decidido por el paciente individual en consulta con su terapeuta.

Farmacoterapia

Pruebas clínicas en años recientes han mostrado que drogas que afectan el neurotransmisor serotonina pueden reducir significativamente los síntomas de OCD. El primero de estos inhibidores de la ingestión de serotonina (SRI) [siglas corresponden al nombre en inglés: serotonin reuptake inhibitors] específicamente aprobado para uso en el tratamiento de OCD fue el antidepresivo tricíclico clomipramina (Anafranil*). Esto fue seguido por otros SRI llamados "inhibidores selectivos de la ingestión de serotonina" (SSRIs) [siglas corresponden al nombre en inglés: "selective serotonin reuptake inhibitors"]. Aquellos que han sido aprobados por la Administración de Alimentos y Drogas (Food and Drug Administration - FDA) para el tratamiento de OCD son fluoxetina (Prozac ), fluvoxamina (Luvox*) y paroxetina (Paxil*). Otro que ha sido estudiado en pruebas clínicas controladas es sertralina (Zoloft ). Estudios extensos han demostrado que más de tres cuartos de pacientes son ayudados, al menos un poco, por estos medicamentos. Y en más de mitad de los pacientes la medicación alivia síntomas de OCD al disminuir la frecuencia e intensidad de las obsesiones y compulsiones. La mejoría por lo general lleva tres semanas o más. Si un paciente no responde bien a uno de estos medicamentos, o tiene efectos secundarios inaceptables, otro SRI puede dar una respuesta mejor. Se están haciendo investigaciones sobre el uso de un SRI como el medicamento principal y uno de una variedad de medicamentos como una droga adicional (un aumentador) para pacientes que sólo son parcialmente sensibles a estos medicamentos. La medicación es útil en el control de los síntomas de OCD pero a menudo, si se deja el medicamento, luego habrá una recaída. De hecho, aún cuando los síntomas han disminuido, la mayoría de las personas necesitarán continuar con medicación indefinidamente, quizás con una dosificación más baja.

Terapia conductista

Psicoterapia tradicional, dirigida a ayudar al paciente a desarrollar percepción acerca de su problema, generalmente no es útil para OCD. Sin embargo, un método específico de terapia conductista llamada "prevención de exposición y reacción" [exposure and response prevention"] es efectivo para muchas personas con OCD. Este método implica que el paciente se enfrenta, deliberada o voluntariamente, al objeto o idea temida, ya sea directamente o con la imaginación. Al mismo tiempo, el paciente es alentado a abstener de sus rituales con apoyo y estructura provistos por el terapeuta, y posiblemente por otros que el paciente reclute para asistirle. Por ejemplo, una persona que se lava las manos compulsivamente puede ser alentada a tocar un objeto que él/ella cree está contaminado y luego la persona es instada a evitar lavarse por varias horas hasta que la ansiedad provocada se haya reducido en gran parte. El tratamiento entonces procede paso por paso, guiado por la habilidad del paciente a tolerar ansiedad y controlar los rituales. A medida que progresa el tratamiento, la mayoría de los pacientes gradualmente sienten menos ansiedad causada por los pensamientos obsesivos y pueden resistir los impulsos compulsivos.
Estudios de terapia conductista para OCD han encontrado que es un tratamiento exitoso para la mayoría de los pacientes que lo completan. Para que el tratamiento sea exitoso, es importante que el terapeuta sea totalmente capacitado para proveer este tipo específico de terapia. Tambiín es útil que el paciente esté muy motivado y tenga una actitud positiva y determinada.
Los efectos positivos de la terapia conductista perduran una vez que el tratamiento ha terminado. Una compilación reciente de estudios de resultado indica que de más de 300 pacientes con OCD que fueron tratados con prevención de exposición y reacción, un promedio del 76 por ciento todavía demostraba aligeramiento significativo 3 meses a 6 años después del tratamiento (Foa & Kozak, 1996). Otro estudio ha encontrado que el incorporar componentes de prevención de recaída en el programa de tratamiento, junto con sesiones de seguimiento luego de terapia intensiva, contribuye al mantenimiento de mejoría (Hiss, Foa y Kozak, 1994).
Un estudio provee nueva evidencia de que terapia cognitiva-conductista también puede ser efectiva para OCD. Esta variante de terapia conductista hace énfasis en cambiar las creencias y esquemas de pensamiento del enfermo de OCD. Se requieren otros estudios antes de que la promesa de terapia cognitiva-conductista pueda ser evaluada adecuadamente. La búsqueda continua de causas, junto con investigaciones acerca de tratamiento, promete producir aún más esperanzas para personas con OCD y sus familias.

COMO OBTENER AYUDA PARA OCD

Si usted piensa que tiene OCD, debe conseguir la ayuda de un profesional de salud mental. Médicos de familia, cl¡nicas y organizaciones de mantenimiento de salud pueden proporcionar tratamiento o recomendar centros y especialistas en salud mental. Además, el departamento de psiquiatría de un centro médico importante o el departamento de psicología de una universidad pueden tener especialistas informados acerca del tratamiento de OCD y que pueden proporcionar terapia o recomendar otro médico en el área.

QUE PUEDE HACER LA FAMILIA PARA AYUDAR

OCD afecta no sólo al enfermo sino a la familia entera. La familia a menudo tiene dificultad aceptando que la persona con OCD no puede abstener de la conducta angustiante. Los miembros de la familia pueden demostrar su enojo y resentimiento, lo cual resulta en un aumento de la conducta de OCD. O, en un intento de mantener la paz, pueden asistir en los rituales o hacer promesas tranquilizadoras constantemente.
La educación acer ca de OCD es importante para la familia. Las familias pueden aprender maneras específicas de alentar a la persona con OCD a cumplir por completo con la terapia conductista y/o programas de farmacoterapia. Libros de autoayuda también pueden ser una buena fuente de información. Algunas familias buscan la ayuda de un terapeuta de familia que está capacitado en el campo. Además, en los últimos años, muchas familias se han unido a uno de los grupos de apoyo educativos que se han organizado a través del país.

 

Materiales de Lectura Sugeridos

Baer L. Getting Control. Overcoming Your Obsessions and Compulsions. Boston: Little, Brown & Co., 1991.

DeSilva P y Rachman S. Obsessive-Compulsive Disorder: The Facts. Oxford: Oxford University Press, 1992.

Foa EB y Wilson R. Stop Obsessing! How to Overcome Your Obsessions and Compulsions. New York: Bantam Books, 1991.

Foster CH. Polly's Magic Games: A Child's View of Obsessive-Compulsive Disorder. Ellsworth, ME: Dilligaf Publishing, 1994.

Greist JH. Obsessive Compulsive Disorder: A Guide. Madison, WI: Obsessive Compulsive Disorder Information Center, rev. ed., 1992. (Discusión a fondo de farmacoterapia y terapia conductista.)

Jenike MA. Drug Treatment of OCD in Adults. Milford, CT: OC Foundation, 1996. (Contesta preguntas comunes acerca de OCD y tratamientos con drogas.)

Johnston HF. Obsessive Compulsive Disorder in Children and Adolescents: A Guide. Madison, WI: Child Psychopharmacology Information Center, 1993.

Matisik EN. The Americans with Disabilities Act and the Rehabilitation Act of 1973: Reasonable Accommodation for Employees with OCD. Milford, CT: OC Foundation, 1996.

Neziroglu F. y Yaryura-Tobias JA. Over and Over Again: Understanding Obsessive-Compulsive Disorder. Lexington, MA: DC Health, 1991.

Rapoport JL. The Boy Who Couldn't Stop Washing: The Experience and Treatment of Obsessive-Compulsive Disorder. New York: E.P. Dutton, 1989.

Steketee GS y White K. When Once is Not Enough: Help for Obsessive Compulsives. Oakland, CA: New Harbinger, 1990.

VanNoppen BL, Pato MT y Rasmussen S. Learning to Live with OCD. Milford, CT: OC Foundation, 1993.

Videocassette

The Touching Tree. Jim Calliner, escritor/director, Awareness films. Distribuido por el OC Foundation, Inc., Milford, CT (sobre un niño con OCD).

Referencias

DuPont RL, Rice DP, Shiraki S, y Rowland C. Economic costs of obsessive-compulsive disorder. No publicado, 1994.

Foa EB y Kozak MJ. Obsessive-compulsive disorder: long-term outcome of psychological treatment. In Mavissakalian & Prien (Eds.), Long-term Treatments of Anxiety Disorders. Washington, DC: American Psychiatric Press, 1996, 285-309.

Hiss H, Foa EB, y Kozak MJ. Relapse prevention program for treatment of obsessive-compulsive disorder. Journal of Consulting and Clinical Psychology 62:4:801-808, 1994.

Jenike MA. Obsessive-compulsive disorder: efficacy of specific treatments as assessed by controlled trials. Psychopharmacology Bulletin 29:4:487-499, 1993.

Jenike MA. Managing the patient with treatment-resistant obsessive-compulsive disorder: current strategies. Journal of Clinical Psychiatry 55:3 (suppl):11-17, 1994.

Jenike MA et al. Cerebral structure abnormalities in obsessive compulsive disorder. Archives of General Psychiatry 53:7:625-632, 1996.

Leonard HL, Swedo SE, Lenane MC, Rettew DC, Hamburger SD, Bartko JJ, y Rapoport JL. A 2- to 7-year follow-up study of 54 obsessive-compulsive children and adolescents. Archives of General Psychiatry 50:429-439, 1993.

March JS, Mulle K, y Herbel B. Behavioral psychotherapy for children and adolescents with obsessive-compulsive disorder: an open trial of a new protocol-driven treatment package. Journal of the American Academy of Child Adolescent Psychiatry 33:3:333-341, 1994.

Pato MT, Zohar-Kadouch R, Zohar J y Murphy DL. Return of symptoms after discontinuation of clomipramine in patients with obsessive-compulsive disorder. American Journal of Psychiatry 145:1521-1525, 1988.

Swedo SE y Leonard HL. Childhood movement disorders and obsessive compulsive disorder. Journal of Clinical Psychiatry 55:3 (suppl):32-37.

Swedo SE y Leonard HL. Excessively compulsive or obsessive-compulsive disorder? It's Not All in Your Head. New York, NY: Harper Collins, 1996.

 

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MARIA DEL PILAR YAGÜE, R.N.
Diplomate University of Valladolid and Alfonso X University, Madrid, Spain.
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